La Venus de Botticelli

Semana 5

El renacimiento

Esta semana, además de mis tareas diarias y gestiones administrativas varias, me he animado a dibujar a la Venus de Botticelli. La mía es una parte del cuadro llamado El nacimiento de Venus y me encanta la expresión de su cara pensativa, relajada y triste.

El Renacimiento es el nombre dado en el siglo XIX a un movimiento cultural y artístico Europeo y que fue un periodo de transición entre la edad Media y principios de la edad moderna. Después de casi diez siglos de mentalidad cerrada, centrada en refugiarse en Dios como “remedio” para los males de la época (enfermedades, hambre, muertes), la humanidad, cansada de vivir de esa manera, vuelve su mirada hacia los ideales de la cultura clásica (Grecia y Roma) como modelos de perfección.

El Renacimiento fue el fruto de la difusión de las ideas del Humanismo, que
determinaron una nueva concepción del hombre y del mundo.

Pienso que actualmente vivimos momentos excepcionales, de cambios, de incertidumbre y muchos de nosotros necesitamos hacer cosas creativas para sentirnos mejor. La música, la pintura, la escritura, la cocina, en definitiva, actividades llenas de arte y cultura que bien pueden ser el remedio ideal para sobrellevar esta, llamémoles era del Covid-19, que estoy convencida también nos está haciendo renacer de alguna manera. Nos hace plantearnos el cómo hemos estado haciendo las cosas hasta ahora. Y sobretodo, como hemos tratado a nuestro planeta todos. Para mi pensar la política ha pasado a un segundo o cuarto plano, si en algún momento he llegado a tener algún tipo de afinidad por algún partido político, en estos momentos la he perdido por completo. He visto como se van pasando la pelota unos a otros, y siguen haciendo campaña, en momentos donde la vida humana está en peligro. No me gustaría estar en el lugar de ninguno de ellos, y no dudo que tienen un papel realmente difícil, pero en estos momentos donde sus decisiones puedes salvar vidas y/o la economía del País, no me parece que sea el momento más oportuno para hacer campaña, ni para enfrentarse unos con otros, ni para rivalizar, ni para competir. En esto estamos todos a una y si durante este tiempo no han sabido dejar sus diferencias a parte, es que no han aprendido absolutamente nada. Y sigo pensando que el papel de nuestro Rey y sobretodo el sobre coste de la Casa Real es prescindible completamente. En fin no quería hablar sobre política, es un tema que no me gusta nada, pero por suerte o por desgracia nuestra vida y nuestro futuro está en manos de ellos.

Mejor cambiemos de tema y volvamos al Renacimiento, pues debemos pensar en cosas bonitas y que nos traigan paz interior. Según el diccionario el Renacimiento también es renovación, el retorno de lo que se había perdido o que estaba en desuso. Tengo la necesidad de plasmar en voz alta, algunos pensamientos que he tenido y de hablar/escribir sobre lo que yo he perdido estos últimos años. Llego años siendo autónoma y luchando por mi proyecto y mi estudio de diseño gráfico, y aunque es un trabajo que me encanta he llegado a la conclusión de que el estrés constante, la incertidumbre que viven los autónomos y el exceso de responsabilidad, me ha hecho perder esa paz y en algunos momentos la ilusión. Ni recuerdo el tiempo que hace que no me podía permitir el poder parar y estar relajada, sin esa angustia que te crea que suene el móvil continuamente, a cualquier hora, tengas que solucionar cosas externas a tu empresa, de algunos clientes poco considerados y debas ser educada y servicial cuando en realidad lo que quieres es mandarlo todo a paseo. Cuando llegas a este punto está claro que no he sabido hacer bien mis deberes. Debo respetar, ante todo, mis necesidades y mis tiempos y todo lo demás debe pasar a un segundo plano. Mi trabajo, que por mucho que me guste, es un herramienta o medio que me ayuda a poder vivir. A tener un hogar, a comer cada día, a disfrutar de mi familia y amigos, pero no puede llevarse todo el protagonismo todo el tiempo, pues lo que conseguiré con esa actitud es insatisfacción, estrés e infelicidad.

Tengo que decir que gracias al confinamiento he podido parar y disfrutar de momentos de paz que hacía muchos años no me permitía. Espero y deseo no perder este equilibrio cuando vuelva todo a la normalidad y marcarme a fuego en la cabeza que lo primero soy yo y después todo lo demás.

Montse Barcons

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